Ocho discursos de la historia de España que te ayudarán a ser mejor orador

por | 9 junio, 2019

Claves de algunos de los discursos y oradores españoles más relevantes en las circunstancias más excepcionales. Por Elocuent 1 junio, 2016

En Elocuent hemos seleccionado ocho grandes ejemplos de discursos y oradores españoles – varios de ellos deberían ser de los más famosos de la historia de España – para que te sirvan de inspiración y ejemplo en tu aprendizaje.

Hoy nos centraremos en discursos de políticos españoles pero también puedes leer la entrada ‘Los 10 mejores discursos de la historia según la revista TIME’ para discursos de todo el mundo o visitar nuestra sección de oratoria para ver más ejemplos y trucos para hablar en público. 

La oratoria en España, esa gran desconocida

En estos discursos hemos preferido elegir ejemplos de los últimos 150 años de la historia de oradores en España, porque hay una falsa sensación de que en España no se sabe hablar o comunicar bien. Precisamente con ejemplos de oradores españoles vamos a aprender:

  1. La importancia de la localización y la imagen. Rey Felipe VI, 2015.
  2. El poder de las historias y los ejemplos. Julio Anguita. 1999.
  3. Las peculiaridades de los discursos en situaciones trascendentales. Rey Juan Carlos I. 1981.
  4. Las consignas y las frases sencillas que se repiten. La Pasionaria. 1936
  5. La adaptación del formato a diferentes medios. Queipo de Llano y la radio. 1936
  6. La adaptación del contenido a distintos públicos . José Antonio Primo de Rivera. 1935
  7. La importancia de la oratoria como un todo. Antonio Maura. 1903.
  8. Buscar las emociones comunes. General Prim. 1859.

¿Serías capaz de despertar ese interés durante un discurso ante tus compañeros de trabajo, un posible cliente o en una entrevista con un medio de comunicación? ¡Claro que sí! Después de años de experiencia en comunicación hemos desarrollado el método Elocuent para ayudar a todo tipo de personas a comunicarse con personas. Todo es cuestión de entrenar y de conocer algunas claves que te ayudarán a que te comuniques con éxito y que están ocultas en los discursos que verás a continuación.

No entraremos a juzgar el contenido político o el contexto donde se enmarca cada uno de los discursos ya que, al margen de las ideas de cada uno, estos ejemplos tienen elementos que los hacen relevantes por usar bien los medios y las formas de comunicar. Cualquier orador debe ser capaz de entender que, sin estar de acuerdo con un discurso o con el personaje, su técnica sea impecable y pueda aprenderse del mismo. Por eso hemos elegido personajes de ideologías contrapuestas y de varias épocas. Te recomendamos que mientras los ves, escuchas o lees te concentres en la técnica, no en el contenido o el personaje. Veamos ahora estos ejemplos de discursos españoles para aprender a comunicar bien. (Puedes ir avanzando uno a uno o volver al anterior en cualquier momento).

Ocho discursos de la historia de España

1. La imagen: Discurso de Navidad 2015 del Rey Felipe VI

Empezamos por uno reciente. El mensaje navideño de 2015 tuvo una especial relevancia puesto que se produjo apenas unos días después de la celebración de las elecciones generales y se trataba del segundo discurso tras la abdicación de su padre el Rey Juan Carlos I, y con diversos escándalos relacionados con la familia real en marcha.

Consciente de la importancia de marcar diferencias y lanzar su propia imagen personal,  Felipe VI eligió por primera vez el Palacio Real, el “palacio de todos los españoles”, dijo, que “recoge siglos de historia común”.

Un lugar que conectaba con el pasado, pero al mismo tiempo era una novedad por no haber sido fondo de un discruso real. Una localización, el salón del trono de España, con la que quiso apoyar la tesis en la que centró su discurso: la defensa de la unidad de España.

Algo que demuestra que a la hora de dar un discurso hay que seleccionar bien dónde lo damos, para que la imagen que transmitamos esté acorde con nuestro mensaje principal.

Basándonos en su vestuario y su postura corporal, podemos deducir que el Rey busca trasmitir cercanía. Se sienta con las piernas cruzadas, los hombros relajados y la chaqueta del traje abierta, lo que le aporta menos formalidad. Fíjate en cómo utiliza las manos para incidir y respaldar las ideas y argumentos importantes.

Puedes leer el díscurso íntegro pinchando aquí

2. Historias y ejemplos: Julio Anguita en 1999

Julio Anguita, en su momento líder de Izquierda Unida, pronunció un discurso en la Conferencia “Alternativas al Neoliberalismo, la izquierda con Saramago” que se celebró en Cáceres en 1999. Muchos han calificado este discurso como “el mejor discurso de Julio Anguita” por su marcado tinte revolucionario. Anguita ha sido y sigue siendo reconocido como un orador excepcional.

Como hemos visto Anguita comienza su discurso contando una historia, la de Galileo. Las historias refuerzan los discursos aportándoles significado. Además crean trascendencia y estimulan los sentidos, es decir, captan la atención del público.

Por otra parte, Anguita utiliza imágenes evocadoras para despertar las emociones del público construyendo un relato emotivo. Para lograrlo se vale de ejemplos identificables y conocidos por sus oyentes (un madre trabajadora, un parado mayor de 40 años…). Por último, tras plantear un problema inicial, la pasividad de una sociedad enajenada, propone una solución a este problema: la movilización revolucionaria del pueblo y de los ciudadanos. Siempre debemos plantear un problema, pero sobre todo proponer una solución.

3. Brevedad y concisión: El difícil discurso del Rey Juan Carlos el 23F, 1981

Aquella noche histórica fue calificada como “la noche de los transistores”. Por eso es interesante, además de ver el vídeo, escuchar la versión de audio de este discurso. Como dice el propio Rey, en una circunstancia de crisis es importante la “brevedad y concisión”, dejando claro lo que se está haciendo pero sin dejar lugar a la improvisación.

Como habrás comprobado el discurso que dio el Rey fue breve, conciso y directo. Una decisión acertada. Cuando escribimos un discurso debemos tener en cuenta el contexto en el que lo pronunciaremos y el ánimo de nuestros oyentes. Solo así podremos adaptar el discurso en tiempo y forma. Seguramente el Rey Juan Carlos pensó que los españoles estaban nerviosos y los ánimos de la población encendidos, así que “no se fue por la ramas”. Quería que el mensaje fuera claro y no diera pie a malas interpretaciones: la corona apoya la democracia. Y por último se cierra el discurso con el himno nacional, en un claro mensaje adicional. Por lo tanto recuerda: valora la brevedad cuando escribas tu discurso, especialmente si es muy relevante o trascendente, y no descuides los apoyos sonoros.

4. Las consignas: Discurso de Dolores Ibárurri, ‘La Pasionaria’, en 1936

El 19 de julio de 1936, horas después del comienzo de la Guerra Civil, Dolores Ibárruri, ‘Pasionaria’, pronunció un discurso desde los micrófonos del Ministerio de Gobernación en nombre del Partido Comunista de España que incluía una de las frases que pasaría a la historía como el lema del bando republicano durante la contienda: “Resistir al fascismo, no pasarán…” Ese era el mensaje que quería que todos los soldados tuvieran en la mente ese día. El tono de voz que uso en ese discurso fue fundamental. Nuestro tono de voz y nuestra expresión corporal debe ser acorde al tema que estemos tratando y al objetivo de nuestro discurso. A continuación puedes escuchar el tono que utilizaba Dolores Ibarurri en sus agresivos discursos en el siguiente vídeo:

Este es un ejemplo de que en determinadas circunstancias se requiere un tono “épico” en la comunicación que transmita y permita recordar lo que se quiere transmitir. En este caso el objetivo eran frases sencillas y célebres que gracias a la repetición del propio discurso y por su uso posterior, acabaron convirtiéndolas en consignas. El cierre de este discurso del primer día de la Guerra Civil acabaría convirtiéndose en el lema del bando republicano durante toda la contienda. La repetición y el énfasis ayudarán a que se recuerde lo más importante de tu discurso.

5. Adaptación al terreno: Queipo de Llano y la Radio

En medio de un conflicto civil como el ya mencionado, surgió en 1936 otra figura que destacó por su uso del que por entonces era un medio nuevo: la radio.

El General Queipo de Llano decidió que no solo en el frente se ganaban las batallas y optó por emplear la radio como herramienta de guerra psicológica y propaganda. Adoptó un tono adecuado al medio, y en lugar de arengas propias de un general, se convirtió en un locutor más. En sus discursos radiofónicos no dejaba de lado las bromas, la ironía, un tono popular, incluso chabacano. Por ejemplo, así se refería a la propia “Pasionaria”: “La no menos célebre Pasionaria — que la ha tomado conmigo porque no se da cuenta de que admiro sinceramente, y no en broma, su ascenso desde criada de 30 reales a primera figura del régimen.”

Todos los días sobre las 10 de la noche sus charlas a través de Unión Radio Sevilla creaban un ambiente en los hogares que escuchaban, tras las líneas enemigas, esperando la llegada de las tropas nacionales.

Por otro lado, sus crudas descripciones de la violencia de las tropas generaba un clima de miedo que en no pocas ocasiones supuso la huida del enemigo al saber que se acercaban las tropas cuya imagen de dureza se había construido en cada programa de Queipo de Llano. Incluso incorporaba mensajes en francés de cara a la potencial audiencia internacional y del norte de África.

Queipo de Llano cerraba cada emisión con un sencillo “buenas noches señores”. Además, dio la orden de que las charlas se transcribieran y publicaran al día siguiente en los diarios impresos para darles mayor difusión. Más adelante incluso grabaría en cine algunas de sus emisiones para poder difundirlas aún más. Sin duda un gran ejemplo de adaptación a un medio que no le era natural.

Este reportaje de RNE repasa su figura y los detalles de esta innovadora estrategia e incorpora una de las pocas grabaciones que se conservan de los programas de radio de Queipo de Llano. Reproductor de audio00:0000:00Utiliza las teclas de flecha arriba/abajo para aumentar o disminuir el volumen.

6. Adaptación a la audiencia: tres discursos en tres idiomas de José Antonio Primo de Rivera, 1935

Hemos querido añadir este discurso porque demuestra cómo José Antonio Primo de Rivera –por otro lado uno de los mejores oradores emocionales de su época–  conocía la necesidad de adaptar el discurso a tus distintos públicos.

En este vídeo podemos comprobar cómo utiliza distintas palabras en tres idiomas, español, inglés y francés, para mantener el mismo mensaje pero adaptando con matices a las distintas audiencias, local o internacional. Para conectar con el público es importante conocerlos y elegir el modo de hablarles. Y como hace muy bien José Antonio en estas tres intervenciones de un mismo día, es conveniente elegir mensajes adecuados para cada audiencia.

7. La oratoria: Discurso de Antonio Maura, 1903

Antonio Maura fue el primer español en llegar a la Real Academia Española, no por sus escritos, sino por su fama de gran orador. Por ello su discurso de ingreso en la Academia ha sido recopilado en el libro “La oratoria” que se ha convertido en un título de referencia entre los estudiosos del discurso español.

Siguiendo el estilo y vocabulario propio de su época, Maura aconseja que el discurso no debe en ningún caso fijarse en la memoria; que, aun habiéndolo escrito, debemos incorporar algunas ideas que surjan a raíz del discurso.

La espontaneidad y la intuición, aunque comportan un alto grado de riesgo – por no haber sido totalmente reflexionadas-, también ofrecen algo “mágico” que te ayudará a conectar con tu público. Aristóteles decía que para convencer uno debe emplear argumentos éticos, emocionales y lógicos. Recuerda, los datos por sí solos no sirven para convencer.

Si quieres leer el discurso de ingreso íntegro pulsa aquí. Para consultar más detalles de la vida de este famoso político español puedes consultar la página web de la Fundación Antonio Maura.

8.Tócales el corazón: los discursos catalanes del general Prim en África, 1859 y 1860

25.000 soldados de nuestro país lograron tomar Tetuán durante la Guerra de África gracias a lo que los cronistas de la época denominaron “el discurso de la victoria” que pronunció en catalán el general Prim -subido a lomos de su caballo y vestido con sus mejores galas- a los  soldados voluntarios llegados de Cataluña.

Las alusiones directas y personales, el uso del lenguaje común (a veces basta el acento o palabras sueltas), los discursos de mismo foco y compartiendo conceptos, hilados a lo largo del tiempo, así como las referencias emocionales compartidas también nos ayudan a persuadir a nuestro público.

Prim logró -desde su mismo desembarco cerca de Ceuta para la batalla de Castillejos, hasta la víspera de la definitiva batalla de Tetuán- que los soldados voluntarios catalanes que iban llegando en pequeños grupos se sintieran motivados. Para ello empleó varios discursos en catalán y de tema catalán para estas tropas.

Este es el texto completo recogido y traducido al castellano del discurso original en catalán que pronunció el general en 1860 en vísperas de la batalla decisiva de Tetuán (transcripción sobre el terreno obra de Pedro Antonio de Alarcón, periodista  granadino que cubrió la batalla de Tetuán).

«Catalanes: Bienvenidos seáis al valiente ejército de África que os acoge como camaradas. Persuadido estoy de que seréis dignos de estos heroicos soldados, y sería no conoceros si lo dudase un solo instante. Todos sentís la necesidad de mantener ilesa la honra: de la tierra en que habéis nacido; y si uno solo de vosotros el día del combate, que será mañana (y os felicito por la providencial oportunidad con que habéis llegado); si uno solo de vosotros se portase con cobardía volviendo la espalda al enemigo, la honra de Cataluña quedaría mancillada. Seguro estoy de que no quedará.

Imitad el ejemplo de vuestros gloriosos antepasados cuyos heroicos hechos registra con admiración la historia; no sólo en esta tierra, sino en otras más lejanas todavía, hasta atravesar las Termópilas, que parecen creadas para teatro de grandes acciones. Haced como hicieron ellos, y seréis dignos de este valiente ejército que os recibe como amigos; y conquistaréis un nuevo laurel para la corona que tejieron en otros tiempos las invencibles armas catalanas.

Ya veis, la satisfacción con que el ejército os acoge. La música, de uno de sus bravos batallones viene a saludaros, y el mismo general en jefe que me dispensa el honor de que os coloque entre los valientes que tantas veces he conducido al combate, se presenta a recibiros al desembarcar en las costas africanas. ¡Loor a este general, que ha querido y sabido levantar a nuestra España de la postración en que yacía, para demostrar a la faz de Europa, que no estaba muerta, y que sus hijos, dignos herederos de su gloria antigua, son capaces de hacer por la patria, todo cuanto humanamente pueden hacer los hombres!

Para formar parte de este ejército, no basta sólo ser valiente; se necesita ser sufrido. Debéis aceptar con resignación las fatigas, los peligros de todo género; hasta las mortíferas enfermedades. Siempre valientes, pero subordinados siempre, si vuestros jefes os mandan trabajar, a trabajar; si os ordenan atravesar pantanos, atravesadlos, y si fuera preciso ir a Tetuán por el río, ¡al agua! y hasta Tetuán nadando.

Así lo han hecho y lo hacen los que son ya vuestros camaradas, y así lo haréis vosotros, porque así cumple a los hijos del bravo pueblo catalán.

Soldados: Cataluña, que os ha despedido con tierno entusiasmo, las madres, los hermanos, los amigos, os contemplan con orgullo. No olvidéis nunca que sois los depositarios de su honra.

No defraudaréis sus esperanzas, que son las mías; pero si por desdicha, lo que no espero, así no fuera, ni uno solo de vosotros volvería a pisar el suelo patrio; aquí moriréis todos, antes que mancillar en lo más mínimo el nombre que lleváis. Siguiendo las huellas de vuestros antepasados, y haciéndoos dignos de este ejército de bravos, al regresar a vuestros hogares, los catalanes os recibirán con aplauso, y donde quiera que uno se encuentre, oiréis por todas partes: ¡he aquí un valiente catalán! -Soldados: ¡Viva la Reina!».

Pero lo más importante es que este discurso era continuación del que había lanzado el General Prim a las  tropas de voluntarios catalanes pocas semanas antes,  coincidiendo con su llegada justo a tiempo para la Batalla de Castillejos. Prim se aseguró de estar personalmente a pie del barco y dirigiéndose a ellos en todo momento en catalán y apelando a su orgullo preparó así con meses de antelación la batalla final:

«Catalanes: Acabáis de ingresar en un ejército bravo y aguerrido: en el ejército de África, cuyo renombre llena ya el universo.

Vuestra fortuna es grande, pues habéis llegado a tiempo de combatir al lado de estos valientes. Mañana mismo marcharéis con ellos sobre Tetuán.

Catalanes: vuestra responsabilidad es inmensa; estos bravos que os rodean, y que os han recibido con tanto entusiasmo, son los vencedores de veinte combates; han sufrido todo género de fatigas y privaciones; han luchado con el hambre y con los elementos; han hecho penosas marchas con el agua hasta la cintura; han dormido meses enteros sobre el fango y bajo la lluvia; han arrostrado la tremenda plaga del cólera, y todo, todo lo han soportado sin murmurar, con soberano valor, con intachable disciplina. Así lo habéis de soportar vosotros. No basta ser valientes: es menester ser humildes, pacientes, subordinados; es menester sufrir y obedecer sin murmurar; es necesario que correspondáis con vuestras virtudes al amor que yo os profeso, y que os hagáis dignos con vuestra conducta de los honores con que os ha recibido este glorioso ejército; de los himnos que os ha entonado esa música, y del general en jefe bajo cuyas órdenes vais a tener la honra de combatir; del bravo O’Donnell, que ha resucitado a España y reverdecido los laureles patrios; y también es menester que os hagáis dignos de llamar camaradas a los soldados del SEGUNDO CUERPO, con quienes viviréis en adelante, pues he alcanzado para vosotros tan señalada honra…

Y no queda aquí la responsabilidad que pesa sobre vosotros. Pensad en la tierra que os ha equipado y enviado a esta campaña; pensad en que representáis aquí el honor y la gloria de Cataluña; pensad en que sois depositarios de la bandera de vuestro país…, y que todos vuestros paisanos tienen los ojos fijos en vosotros para ver cómo dais cuenta de la misión que os han confiado.

Uno solo de vosotros que sea cobarde, labrará la desgracia y la mengua de Cataluña. Yo no lo espero. Recordad las glorias de vuestros mayores, de aquellos audaces aventureros que lucharon en oriente con reyes y emperadores; que vencieron en Palestina, en Grecia y en Constantinopla. A vosotros os toca imitar sus hechos y demostrar que los catalanes son en la lid los mismos que fueron siempre.

Y si así no lo hiciereis; si alguno de vosotros olvidase sus sagrados deberes y diese un día de luto a la tierra en que nacimos, yo os lo juro por el sol que nos está alumbrando, ¡ni uno solo de vosotros volverá vivo a Cataluña!

Pero si correspondéis a mis esperanzas y a las de todos vuestros paisanos, pronto tendréis la dicha de abrazar otra vez a vuestras familias, con la frente coronada de laureles; y los padres, las madres, las mujeres, los amigos, dirán llenos de orgullo, al estrecharos en sus brazos: Tú eres un bravo catalán.«

Las tropas catalanas destacaron en aquella campaña por su valor y entrega, debidos en gran parte a los discursos adaptados en contenido y forma a ese grupo y a la consistencia del general. Que no solo daba batallas, sino grandes discursos. Porque varios discursos bien planificados pueden construir una gran comunicación.