Los padres y las tareas de los hijos

Aquí traigo un texto de El elemento, un libro del famoso Ken Robinson. Gustará especialmente a padres, que tienen o han tenido, hijos en primaria.

Aquí puedes ver algo más sobre el libro.

 

Mi hija Kate creía que yo lo sabía todo hasta que tuvo doce años. Y a mí me encantaba fomentar que lo creyera. Cuando era pequeña, me pedía ayuda si se quedaba atascada con un problema de inglés o de matemáticas. Yo, con una tenemos aquí»; fingía compartir su dificultad para que ella no se sintiera mal por el hecho de no haberlo entendido. Entonces ella me miraba con adoración mientras yo pasaba rápidamente y sin esfuerzo, como un dios de las matemáticas, por la tabla de multiplicar del cuatro y por una simple resta.

Un día, cuando Kate tenía catorce años, llegó a casa con una hoja llena de ecuaciones de segundo grado y sentí el conocido sudor frío. Al llegar a este punto, recurrí el método de «aprender descubriendo». Dije: «Kate, no tiene ningún sentido que te diga la solución. No es así como se aprende. Tienes que resolverlas tú sola. Estaré fuera tomando un gin-tonic. Y por cierto, tampoco tiene ningún sentido que me muestres las soluciones cuando hayas terminado. Para eso están los profesores».

A la semana siguiente me trajo a casa una tira cómica que había encontrado en una revista. Me dijo: «Esto es para ti». La tira mostraba a un padre ayudando a hacer los deberes a su hija. En la primera viñeta, el hombre se inclinaba sobre el hombro de la niña y decía: «¿Qué tienes que hacer?». La chica contestaba: «Tengo que buscar el mínimo común denominador». El padre preguntaba: «¿Todavía lo están buscando? Ya estaban haciéndolo cuando yo iba al colegio». Sé cómo se sentía.