Michelle Obama y los colegios para niñas

Jueves, 30/Jun/2016

Michelle Obama llegó ayer a nuestro país para apoyar la educación de las niñas dentro de la iniciativa «Let girls learn». Se trata de un proyecto destinado a favorecer y promover el acceso a la educación de las niñas en todo el mundo, así como la lucha contra los estereotipos en las escuelas. Para ello, entre otras iniciativas, es sobradamente conocido el apoyo que expresamente ha prestado la esposa del presidente Obama a las escuelas de niñas, como símbolo del liderazgo femenino, especialmente en zonas fuertemente degradadas y marginales de los Estados Unidos.

El apoyo a las escuelas femeninas de la primera dama estadounidense deriva de las ventajas empíricamente demostradas que estos centros aportan en la lucha por la igualdad de oportunidades de las niñas y jóvenes. De hecho, algunas de las mujeres norteamericanas que han llegado a lo más alto, a romper lo que allí llaman «el techo de mármol», han estudiado en colegios solo para mujeres. Nancy Pelosi (la primera mujer portavoz de la Casa Blanca), Sally Ride (primera mujer que viajó al espacio), Madeleine Albright (primera mujer Secretaria de Estado), Condoleezza Rice (primera mujer responsable de la Seguridad Nacional y luego también secretaria de Estado), Drew Gilpin Faust (única mujer presidente de Harvard), Christine Todd Whitman (primera mujer gobernadora de un Estado), Hillary Clinton (candidata a la Casa Blanca por el Partido Demócrata), todas ellas tienen en común haber estudiado en un colegio exclusivamente femenino.

michelle-obama-y-los-colegios-femeninosY podría pensarse que han llegado tan arriba por estudiar en un colegio privado, pero la realidad es que sólo el 7 por ciento de los colegios privados norteamericanos son diferenciados por sexo, lo cual indica que los colegios sólo para mujeres potencian el liderazgo femenino. Esas mujeres no han salido del 93 por ciento de los colegios privados mixtos, sino del 7 por ciento de los que son sólo para chicas. El estudio científico llevado a cabo en la Universidad de California (UCLA) por la doctora Linda Sax y sus colegas en 2009, comparó el nivel de autoestima, compromiso político, desarrollo académico y aspiraciones de una gran muestra de chicas de colegios mixtos y diferenciados. Este estudio reveló que las niñas de colegios femeninos llevan una definitiva ventaja sobre las niñas de colegios mixtos en diversos planos, no solo desde el punto de vista académico, sino desde una perspectiva social en el desarrollo de habilidades relacionales básicas que serán esenciales para el éxito en su vida personal y profesional. Entre las conclusiones destacan las siguientes:

Desde el punto de vista intelectual, el 60 por ciento de las niñas de colegios femeninos muestran una clara confianza en sí mismas con elevadas expectativas, comparado con el 54 por ciento de las niñas de colegios mixtos. Casi la mitad de las chicas que han finalizado los estudios en colegios femeninos tienen una elevada capacidad para realizar intervenciones en público, frente al 38,5 de las chicas de escuelas mixtas.

Las chicas de colegios diferenciados aspiran en mayor porcentaje a ir a la Universidad (un 71 por ciento frente a un 66 por ciento). Las chicas que provienen de colegios femeninos pasan más tiempo estudiando o haciendo deberes, hablando con el profesorado fuera de las horas de clase, ejerciendo de tutoras de otras compañeras y estudiando en grupo.

Es un hecho demostrado que en un ambiente exclusivamente femenino la autoestima y confianza de las niñas y jóvenes aumenta significativamente, especialmente en materias tradicionalmente masculinas, como las matemáticas. El British Educational Research Journal establece que el 80 por ciento de las chicas se encuentran más confiadas y con mayores expectativas en clases exclusivamente femeninas y el 65 por ciento considera que progresa más en matemáticas. En otro reciente viaje a Reino Unido, Michel Obama destacó la importancia de la educación femenina en entornos poco favorecidos durante un emotivo discurso en una escuela de niñas del barrio londinense de Tower Hamlets. «El mundo necesita más niñas como vosotras», les dijo la esposa del presidente de EE.UU., a cientos de alumnas de entre 11 y 18 años, muchas de ellas pertenecientes a minorías étnicas, que la escuchaban.

Esta semana, en España, sin embargo, la referencia a los colegios femeninos será seguramente obviada y, por supuesto, la primera dama no visitará ninguna de las escuelas femeninas existentes en nuestro país. Y esto a pesar de tratarse de centros de alto rendimiento académico, donde cada niña es considerada única e irrepetible; donde se cree en ellas y en sus múltiples posibilidades; donde se deposita en cada alumna las más elevadas expectativas; donde cada alumna se siente valorada y comprendida en su feminidad, como mujer y, por ello, capaces de tomar las riendas de su vida y ejercer el liderazgo al que están llamadas en la sociedad actual. En un colegio donde sólo hay chicas, el liderazgo lo tienen que ejercer ellas. Cuando las niñas van a un colegio femenino dejan de ser simples espectadoras para pasar a convertirse en protagonistas. Ellas son las mujeres del siglo XXI.

María Calvo Charro, presidente en España de la European Single Sex Education.