Sobre “El crepúsculo de los ídolos”

Tomado de La lechuza de Utrera.

El crepúsculo de los ídolos es una obra del pensador alemán Friedrich Nietzsche, publicada en 1887. Se subtitula “Cómo filosofar a martillazos”, y su título encerraba una ironía contra Richard Wagner, compositor con el que Nietzsche había roto relaciones hacía algunos años.
Wagner había compuesto una ópera titulada “El crepúsculo de los dioses”, la cuarta y última de las óperas que componen el ciclo de El anillo del nibelungo. La ópera de Wagner narra la historia de cómo el anillo maldito hecho con oro robado al Rhin por el enano Alberich, perteneciente a la raza de los Nibelungos, causa la muerte de Sigfrido, pero también la destrucción del Walhalla, la morada de los dioses, donde moraba Wotan (Odín). El crepúsculo de los dioses hace referencia, en el contexto de la mitología germánica, a la profetizada guerra entre los dioses que conduciría al fin del mundo.


Como ha señalado A. Sánchez Pascual en su introducción al libro que comentamos:  “Si desde el punto de vista del contenido este libro aborda la totalidad de los problemas estudiados por Nietzsche a lo largo de sus incursiones por los campos del pensamiento, también desde el punto de vista de la forma es un muestrario completo de los «estilos» en que él llegó a ser maestro. Tenernos la sentencia breve y el desarrollo minucioso de un tema en varios apartados, tenemos el aforismo de largo aliento y el asalto repetido a una misma cuestión desde diversas perspectivas. Con razón fue esta obra la primera que adquirió notoriedad e hizo «famoso» a su autor“.Nietzsche se propone, como nos cuenta en el prólogo del libro que comentamos,“auscultar a los ídolos”. Pues “hay más ídolos que realidades en el mundo: este es mi «mal de ojo» para este mundo, este es también mi «mal de oido».. Hacer aquí alguna vez preguntas con el martillo, y oír acaso, como respuesta, aquel famoso sonido a hueco que habla de entrañas llenas de aire – qué delicia para quien tiene todavía orejas por detrás de las orejas, – para mí, viejo psicólogo y cazador de ratas, ante el cual tiene que dejar oír su sonido cabalmente aquello que querría permanecer en silencio…”
Y continúa señalando: “También este escrito – el título lo delata – es ante todo un esparcimiento, un rincón soleado, una escapada a la ociosidad de un psicólogo. ¿Acaso también una nueva guerra? ¿Y son auscultados nuevos ídolos?… Este pequeño escrito es una gran declaración de guerra y en lo que se refiere a la auscultación de los idolos, esta vez no son ídolos de nuestro tiempo, sinoídolos eternos los que aquí son tocados con el martillo como con un diapasón,-no hay en absoluto ídolos más viejos, más convencidos, más llenos de aire que éstos… Tampoco más huecos... Esto no impide que sean los más creídos; tampoco se dice en modo alguno ídolos, sobre todo en el caso más aristocrático…”.

Los 44 breves aforismos del primer apartado de “El crepúsculo de los ídolos” apuntan contra la filosofía, la moral, el Reich alemán, el arte, la ciencia…
El segundo apartado del libro es una monografía sobre “el problema Sócrates”, que es sometido una vez más a examen.
El apartado tercero, sobre “La razón en la filosofía” es el que vamos a leer y comentar en clase. Es un texto central en lo que podríamos denominar la “metafísica” de Nietzsche, como señala A. Sánchez Pascual en su introducción (Alianza). Nietzsche describe la idiosincrasia del filósofo, del filósofo típico, del filósofo habido hasta ahora: su odio a la vida, a la noción misma del devenir. La filosofía anterior, de la que salva a Heráclito, es la obra del resentimiento de los filósofos contra la vida. La “razón” en la filosofía, tal como ha sido planteada desde Sócrates, es la causa del posterior rechazo del cuerpo y del testimonio de los sentidos. Este apartado concluye con cuatro tesis en las que Nietzsche resume toda su metafísica.
El libro continúa, pero esto será objeto de otra entrada, con la ayuda de vuestros comentarios.